LECTURA EN LA SADE DE MORENO

Llegué a la sede de la Sociedad de Escritores (sede Moreno) con expectativa y algo nervioso, era finalista pero no me habían anticipado ni siquiera si había ganado algún premio.

Cuando nombraron a los premiados, nos presentamos al frente de la reunión junto a los otros autores.

Comenzaron a nombrar a los ganadores, como se hace siempre, desde la mención. Y a medida que nombraban a los autores, nos pedían que leyéramos nuestro cuento.

Pasó la primera mención, buen trabajo. Nombraron al tercer premio y leyó, también un excelente cuento.

Cuando nombraron al segundo premio y no era mi nombre, no quedaba duda, había ganado el primer premio.

Los otros textos eran muy buenos. En la lectura en voz alta aparecen cosas que no siempre se perciben en silencio: el ritmo, las pausas, lo que se dice y lo que queda apenas sugerido.

Leí último.

Mientras leía no miré al público. Nunca sé bien qué hacer con las caras ajenas cuando el texto todavía está ocurriendo. Me limité a sostener el ritmo, a no interferir.

El final produjo ese pequeño silencio que no siempre aparece. Después vinieron los comentarios, algunos al pasar, de gente que no tenía por qué decir nada. Eso, más que el resultado, fue lo que me quedó.

El cuento se llama Vikingos. Había llegado a finalista y el 18/4 me enteré que se trataba del primer premio.

Pienso que, en todo caso, lo que funcionó no fue una idea ni un giro, sino algo más simple: confiar en que el lector puede completar lo que no se dice.

Hugo Cella

Escritor

No hay comentarios:

Publicar un comentario

NUEVO BLOG - TEXTOS TANGUEROS - HISTORIAS DE MILONGAS

Empecé algo nuevo. Una serie de relatos sobre la milonga. No sobre el baile —o no solamente—, sino sobre lo que pasa alrededor: la esper...